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30 de marzo de 2013

TaRTa CRuJieNTe De MaNZaNa

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
Manzanas medias pochas del mundo, uníos...
 
¿Qué pasa cuando uno tiene un montón de manzanas a medio camino de ponerse pochas por la cocina? Obviamente, conforme la manzana va perdiendo su aspecto apetitoso, las probabilidades de ser ingerida por un individuo con hambre que entra a la cocina en busca y captura de algo rico para comer se van reduciendo exponencialmente... es lo que hay.
 
Así que a veces es mejor darles otro uso y hacerlas pasar a mejor vida como relleno de alguna tarta o como una compota o mermelada. Y es así como llegaron estas manzanas a convertirse en lo que son hoy, una rica tarta con cobertura crujiente. Por cierto, tengo que decir que probé una muy parecida en un restaurante hace tiempo y no he parado hasta dar con una receta que medio se le parezca aunque todavía a esta receta le falta un poquito de algo para que se parezca a mi tarta de manzana ideal.

Tartas de manzana hay muchas, y en otro momento os haré una que hace mi madre siguiendo la receta que nos pasó una vecina italiana de nuestro bloque de pisos que es una delicia... por cierto, que no tenéis manzanas, sino peras, pues idem de idem, digo yo que quedará rico igual, la cosa es que la fruta se deje hacer lo mismo que estas manzanas golden.

Ahí os dejo la receta por si os apetece, es muy sencilla, rápida y divertida de hacer. Espero que os guste!!!


¿QUÉ NECESITAMOS PARA ESTA RECETA?
La infraestructura
 
Para elaborar este crujiente invento necesitaremos unas cuantas cosillas:

* Molde desmontable redondo (o de la forma que sea).
* Papel de horno y tijeras.
* Un exprimidor eléctrico o manual.
* Una picadora o en su defecto una bolsita zip y un rodillo.
* Una olla mediana.
* Un colador grandecito.
* Cuchillo para pelar y cuchara para mezclar y aplastar.
* Algún que otro cuenco o recipiente que vayáis necesitando.

El papel vegetal para horno, para recubrir el
fondo del molde desmontable
 
 La alternativa casera al triturador de toda la vida


Y adicionalmente (y opcionalmente), una mandolina, es decir, un arma para matar, sobre todo mis dedos que siempre que la uso salgo sin un trozo de uno. No iba a ser menos y en esta ocasión me he rebanado parte de mi pulgar derecho... en fin.

Miedo le tengo a esta máquina ralladora
del terror...

INGREDIENTES
Los materiales de construcción
 
Para hacer este invento, necesitamos:
 
* 5 ó 6 manzanas golden grandes (a más pongáis más gordita saldrá la tarta).
* 5 naranjas de zumo (a más manzana obviamente, un poco más de naranja).
* 1/2 limón.
* 130 + 40 + 20 gramos de azúcar blanquilla.
* 20-25 galletas María de toda la vida.
* 150 + 50 gramos de mantequilla sin sal.
* 150 gramos de harina de trigo.
* Una cucharita de vainilla en esencia.
* Una ramita de canela.
 
 
 En la foto faltan las galletillas María
 
ELABORACIÓN
Mano de obra

* Empezamos exprimiendo las naranjas (da igual si se os cuela algo de pulpa, que luego lo vamos a colar otra vez) para hacer una buena cantidad de zumo y reservamos.



* Vamos a pelar las manzanas y las vamos a frotar con el medio limón generosamente. Esto lo hacemos para que las manzanas en el ratito que nos va a llevar pelarlas todas no se oxiden, es decir, que no se pongan marrones y feuchas. Ya tenían bastante las pobres con estar arrugadas como pasas en el frutero...


* A continuación cortaremos las manzanas en rodajas lo más iguales posibles con un cuchillo o con ayuda de una mandolina. Si la mandolina es como la mía, por favor, tened más cuidado del que tuve yo. La cuchilla suele (y debe) estar bastante afilada para que corte a la perfección la fruta o verdura, así que con la misma facilidad y rapidez podéis dejaros un trozo de algo vuestro en ella. Así que cuidadín...


* Una vez cortada toda la manzana, asegurándonos de que no se nos ha ido nada de piel de manzana, pepitas o cualquier otra cosa que no querramos encontrarnos dentro de la tarta (no, no me refiero a mis dedos si no a los rabillos y esas cosas de la manzana) introduciremos las rodajas en una olla mediana, recubriremos bien con el zumo de las naranjas, añadiremos 40 gramos de azúcar blanquilla removiendo bien y una ramita de canela. Consejo: no la partáis en varios trozos como he hecho yo, porque al cocer se os va a desmigar y va a ser difícil recuperar los trozos!!!!


Mejor dejar la ramita de canela entera
que luego es difícil recuperar los trozos!!!

* Coceremos las manzanas en el zumo durante 15 minutos a fuego medio preferiblemente con la olla tapada. Eso empezará a hacer espuma así que tened cuidado de que no rebose y salte a la vitro. Id removiendo cada poco para que no se peguen al fondo y todas se hagan por igual.


* Mientras las manzanas se van cociendo vamos a ir triturando las galletas María en una batidora o picadora, si es que tenéis. Si no, el remedio que usamos con las galletas Oreo para hacer unos cupcakes hace algunas recetas será igual de efectivo. Cogeremos una bolsita zip, introduciremos dentro las galletas rompiéndolas un poco previamente y las haremos literalmente polvo usando el rodillo. Reservamos.



* Ahora viene el momento Bricomanía: vamos a desmontar el molde y vamos a poner algo de papel de horno en la base, de manera que no quede excesivamente tenso y volvemos a cerrar el molde. Cortaremos el exceso. Esto lo hacemos para no estropear el molde luego a la hora de cortar la tarta.

Por detrás...
 
Por delante, y queda recortar el exceso

* Derretimos los 50 gramos de mantequilla en el micro, de manera que no vaya a hervir (un minuto o minuto y medio de tiempo será ideal para que quede líquida la mantequilla). Mezclamos en un bol la mantequilla con las galletas hasta hacer una masa manejable algo disgregada. Si ponéis más o menos galletas tendréis que usar más o menos mantequilla para dejarla aceptable.


* Luego, con ayuda de una cuchara, distribuiremos la mezcla por el fondo del molde apretándola bien contra el fondo y dejando el mismo espesor por todos sitios.


* Una vez que las manzanas se hayan cocido, las escurriremos con ayuda de un colador y retiraremos la rama de canela (en mi caso tuve que ir en plan CSI buscando los trozos!!!). Esperaremos a que se enfríe un poco antes de hacer nada con ella.


* Mientra se enfrían las manzanas, vamos a calentar en otro bol la mantequilla restante (150 gramos) hasta que esté líquida pero sin hervir. La mezclaremos con la cucharita de vainilla, los 150 gramos de harina de trigo y los 130 gramos de azúcar blanquilla con una cuchara. Nos debe quedar una mezcla "gorda", consistente e incluso con grumos. Es normal... el grumo aquí SÍ ES BUENO.





* Ahora vamos a montar el pastel. Sobre la capa de galleta colocaremos las manzanas recién coladas y templaditas aplastando bien todo y repartiéndolo uniformemente.


* Finalmente colocamos la masa grumosa (bonito nombre que le he dado) sobre la manzana y con ayuda de la cuchara la repartimos sobre la misma, dejándola también uniformemente repartida para que a la hora de hornear quede parejito.




* Espolvoreamos otro poquito de azúcar (20 gramos o al gusto) sobre la última capa. Esto le dara su toque crujientito luego y por cierto, NO OS PASÉIS echando azúcar que se os puede volver en contra vuestra!!!! Lo digo porque la capa recién hecha es muy guay pero cuando se enfría se endurece, y mucho, hasta el punto de no dejar traspasar ni al cuchillo más afilado de vuestra cocina!!!! Ojito al dato.

Aquí yo, me he pasado dos pueblos
con el azúcar...

* Precalentamos el horno a 180º con calor SÓLO DE ARRIBA y cuando esté listo, hornearemos la tarta durante 20 minutos prestando atención de que no se os vaya a churruscar ni os vaya a quedar blanquita como la nieve. Si véis que no ha dorado suficiente, los últimos cinco minutos podéis ponerle el gratinador con muuuuucho cuidado de no quemarla. No hemos llegado tan lejos para terminar llamando a los bomberos!!!



* Finalmente, la sacamos del horno y la dejaremos enfriar unos 15 minutos antes de desmoldarla. Previamente deslizaremos con cuidado un cuchillo por los bordes del molde (intentando no rallarlo porque luego pierde su poder antiadherente) y abriremos despacito para que no se nos desmonte. El resultado debería ser similar a éste...




* Y nada, no se me ocurre nada mejor que merendar con un trozo de esta tartita de manzana acompañado de una bolita de helado de vainilla rico rico de estos que llevan pintitas de la misma vainilla... argggffff (boca hecha agua modo ON). Yo todavía no he comprado el helado pero puede que de hoy no pase.... Por cierto, no hay mejor ambientador para la casa que el olor de esta tarta, es hacerla y oler todo a manzanita rica.



Espero que os guste la receta y si la hacéis o queréis comentar algo siempre podéis hacerlo dejando un comentario aquí en el blog, por Facebook eel grupo "Cocina Para Dummies" o en Twitter en @CocinaDummies. Muchas gracias por seguirme!!! 

29 de marzo de 2013

ToRRiJaS De LeCHe Y ViNo

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
Lo más esperado de la Cuaresma...
 
Recetas de torrijas hay muchas, tantas como casas en España porque cada cual le añade o le quita ingredientes, varía las proporciones de los mismos o incluso se los inventa. Sin embargo, lo que es la base, eso no varía mucho, un buen pan (duro), leche o vino, huevos y echar a freír aquello en un buen aceite. Pues así las hace mi suegra, siguiendo la receta de su madre, pero con un toque final que yo antes de venir a Sevilla no conocía y que se ve que es muy típico aquí: ella las baña en miel hirviendo al final del todo.

Y uno podría pensar, ¿pero cómo? ¿bañadas en miel caliente!!!???? Eso quedará super dulce y pastoso. Pues no. Sorpresa, sorpresa porque como no pone nada nada de azúcar hasta el final y lo único dulce que lleva es miel de abeja natural las torrijas quedan con un suave dulzor (una vez frías) y un caldito almibarado super ligero y rico... os lo digo yo que me he comido la torrija caliente recién hecha, templada y ahora, al día siguiente, fría y yo no sé cómo están más ricas. Las hemos hecho de dos tipos, unas con vino (que se ve que son las típicas de Sevilla) y otras de leche, que son las que más me gustan!!!!

Lo dicho, quizás las proporciones las tendréis que variar en función de la cantidad de pan que uséis. Yo daré unas cantidades aproximadas, porque ayer no hicimos 20 torrijitas, sino 84 para ir abriendo boca y de paso para ir repartiendo por docenas a la familia!!!! Ahí al por mayor...

Espero que os gusten y si las hacéis nos podéis dejar algún comentario por abajo con vuestras dudas, sugerencias o con vuestras propias recetas de torrijas!!!


¿QUÉ NECESITAMOS PARA ESTA RECETA?
La infraestructura
 
Para mil tropecientas torrijas o algunas menos, necesitaremos:

* Bandejas planas para bañar el pan de torrija.
* Cuenco para hacer la mezcla de vinos y agua.
* Cuenco para batir los huevos.
* Sartén o sartenes para freír las torrijas (mejor llevar dos porque habrá que ir cambiando el aceite).
* Espumadera, espátula plana, cucharón y pinzas para manipular tanta torrija.
* Mucho papel de cocina para secar el exceso de aceite.
* Una olla honda, plana y con boca ancha para el baño el miel.
 

INGREDIENTES
Los materiales de construcción
 
Para elaborar torrijas a tutiplén de ambos tipos, necesitaremos (orientativo):

* Pan de torrija o en su defecto pan duro (de barra o de molde).
* Una botella de vino blanco, del peleón.
* Un buen chorro de vino de Jerez dulce (moscatel).
* Leche (la que admita el pan para que se quede esponjado).
* Agua.
* Huevos.
* Aceite de oliva.
* Miel.
 
 
 
 
Algunos comentarios al respecto de los ingredientes:
 
* El pan de torrija (que venden aquí en Sevilla) es una especie de pan de molde duro poroso y con diferentes tamaño (como el pan de molde estándar, un poquito más pequeño y luego otro super pequeño que es para hacer torrijas minis y que no quedan tan jugositas por dentro porque son casi todo corteza). Los hay de diferentes marcas: del Horno de San Buenaventura, de El Guijo, de Hacendado (sí, Mercadona ya lo vende aquí en Andalucía) y luego los panes de cada panadería que fabrican exclusivamente por estas fechas como por ejemplo el que nosotros hemos usado mayormente que es de una panadería de San José de La Rinconada. Ahí os dejo la foto. Por experiencia, nos ha gustado más el del San José que el del Horno, pero para gustos, colores.




* La leche que hemos usado es sin lactosa para que los "intolerantes" de la casa puedan comer torrijas a gusto, pero puede usarse cualquier tipo de leche (siempre mejor semidesnatada o entera).

* El aceite es mejor que sea de oliva. Está claro que eso es "oro" líquido, que está caro pero si pensamos que va a llevar varias frituras y que el aceite fritura tras fritura pierde calidad y se va desnaturalizando, imaginad que pasaría si fuera aceite de girasol. Por cierto, hay que tener la precaución de cambiar el aceite tras 3 o 4 frituras porque, se estropea y salen las torrijas negruzcas con un montón de hilitos y basuritas del huevo refrito pegadas. Hay quien lo cuela tras 3 frituras y sigue friendo con él pero mejor cambiarlo cuando esté muy usado.



* Y sobre la miel, nuestra miel viene directamente de los panales de un familiar, es decir, que tiene un olor super especial y es muy sabrosa. A ser posible intentad NO USAR las mieles de marcas raras o de baja calidad porque las suelen adulterar con agua y azúcar. ¿Cómo sabremos que la miel es de mala calidad? Pues porque al intentar hervirla una miel natural "buena" quedará prácticamente líquida y la otra al derretirse parecerá caramelo y luego al enfríar se solidificará (en plan caramelo) dando como resultado una "torrija-platillo-volante" pegajosilla.
 
 
 
ELABORACIÓN
Mano de obra

* Empezamos colocando el pan en bandejas bien alineadito.


* Para las torrijas de leche, simplemente las bañaremos generosamente echando chorros de leche sobre el pan y dejaremos unos 30 minutos o así cogiendo el líquido y esponjándose bien. Si quedan excesos de leche que el pan no haya absorbido los retiraremos. Al tocar el pan esponjado tiene que estar blandito (a tener en cuenta que el pan seco es duro y áspero) y humedecido por igual.



* Para las torrijas de vino vamos a mezclar la botella de vino blanco peleón (serán 750 ml), con medio vaso de agua y un buen chorro de vino dulce de Jerez (al gusto). Aunque huele muchísimo a alcohol es normal, al freír luego no queda casi nada de olor pero sí el sabor. Vamos a bañar el pan destinado a ser torrijas de vino con esta mezcla con ayuda de un cucharón intentando que empape bien y lo dejamos 30 minutos o así esponjando.




* Batimos 6 huevos (para un paquete de pan de unas 20 torrijas esto es lo que se viene necesitando aproximadamente) y reservamos.



* Preparamos los bártulos de cocina, entre ellos un plato con papel de cocina para secar luego las torrijas fritas.






* Colocamos en una sartén ancha (y alta) aceite suficiente para que cubra a las torrijas a fuego alto (posición 8 de 9 en nuestra vitro) y calentamos bien. Es importante que la temperatura del aceite al introducir la torrija sea alta porque en caso contrario se empapará de aceite y no se quedará bien hecha la costra de fuera.



* Rebozaremos el pan empapado en el huevo, escurriremos bien y freiremos hasta que se doren, dando vueltas cada poco (aunque no esté hecha del todo por el lado que demos la vuelta) para que la torrija no se nos doble, es decir, que se quede rizada con los picos hacia abajo y la barriguilla para arriba. Queremos que queden planitas.





* Una vez doraditas, las escurrimos bien con la pinza y las ponemos en el plato con papel de cocina. Les daremos la vuelta una vez secas por un lado para que se sequen por el otro y las vamos disponiendo en una fuente para que se enfríen un poco.

 




* Haremos lo mismo con las de vino y leche, teniendo la precaución de cambiar el huevo y el aceite de unas para otras (para que no se mezclen los sabores) y como comenté antes, cambiando el aceite cada 12-16 torrijas fritas (4 fritadas a lo más) para que no se queden feas ni sea perjudicial para la salud tanta fritanga.



* Finalmente, después de limpiar a fondo la cocina de tanto "enaceitado" vamos a "enmelar" las torrijas. Este paso consiste en calentar en una olla (tipo wok o paellera alta) la miel con un chorrito de agua (aproximadamente unos dos dedos de agua de un vaso). Se calentará hasta el punto que quede líquida y luego empiece a hervir haciendo espuma como se ve en la foto.





* Acto seguido sumergiremos las torrijas que hemos frito antes en la miel caliente y dejaremos un minutito que se bañe a gusto. Escurriremos con la pinza y colocaremos en la olla o recipiente (resistente al calor) donde vayamos a guardar las torrijas. Finalmente, verteremos el sobrante de miel caliente sobre el montón de torrijas que hayamos enmelado.





* Y éste es el aspecto final que deberían tener recién hechas y la cantidad de torrijas que nos han salido de 4 paquetes de pan (1 de vino y 3 de leche), unos 30 huevos (yo perdí la cuenta sinceramente), 4 litros de leche, 1 de vino, unos chorros de agua y vino dulce y por lo menos un kilo y pico de miel de abeja... ná, esto sólo es para ir abriendo boca!!!!


Las de vino

Y las de leche


Finalmente 2 ollas de leche y una de vino!!!

Espero que os guste la receta y si la hacéis o queréis comentar algo siempre podéis hacerlo dejando un comentario aquí en el blog, por Facebook eel grupo "Cocina Para Dummies" o en Twitter en @CocinaDummies. Muchas gracias por seguirme!!!