20 de noviembre de 2011

aLBóNDiGaS eN SaLSa De ToMaTe

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
La albóndiga, esa bolita tan entrañable

La receta de hoy está buenísima pero eso sí, como todo lo que en esta vida está bueno, hay que trabajárselo. Es una receta no más complicada que la de las croquetas, pero, es un poco más "guarrilla", se ensucia un poco más y te tienes que pringar las manos como poco 3 veces en cosas totalmente diferentes..., vamos que las manos pasan por todos los estados "guarrindoguis" habidos y por haber: manos enharinadas, manos empanadas, manos en carne picada,...

La receta que propongo es la que hace mi madre con una variante a la hora de hacer las bolitas pero quedan igualmente buenas. Bueno, ella aparte hace la salsa de tomate casero, pero eso ya lo dejamos para otro post. En principio se tarda más o menos una hora y cuarto en hacer esto, y otro poquito en limpiar todo el desastre. Vamos al lío...


¿QUÉ NECESITAMOS PARA ESTA RECETA?
La infraestructura

* La famosa tabla para cortar o nuestra gran amiga inseparable "la encimera".
* Una máquina de tortura para ajos (la vemos en foto más abajo).
* Un bol grande para mezclar "los materiales de la construcción".
* Platos varios, hondos, llanos,... (a menos que vayais lavando y secando cada vez..., cosa que recomiendo).
* Una sartén grande.
* Pinzas o similar para manipular cosas en aceite.
* Una cacerola con tapa.

Aparte, ya es oPCioNaL:

* Un delantal, con lacitos a los lados, delante, detrás, al cuello... el modelo os lo dejo a vuestra elección.
* Un gorrito de cocinero, para que os metáis en "el papel".
* Papel de cocina en rollo "gigante" (esto no es coña, es super útil).

INGREDIENTES
Los materiales de construcción
(Para 4 personas normales o para 1 y para congelar varios tuppers)

Para las "pelotillas"
* 400 gr. de carne picada mixta de ternera y cerdo.
* 3 dientes de ajo medianos.
* Perejil picado fresco o desecado.
* Una pizca de sal fina (pizca = lo que cojan vuestros dedos al dar un pellizco).
* 3 rebanadas de pan de molde sin corteza o con corteza y se la quitamos.
* Un poco de leche.
* 2 huevos.
* Un poquito de harina.
* Pan rallado.

Para la salsa
* Un bote de tomate frito (de los grandes de Mercadona, que hoy no había hecho publicidad aún).
* Una pizca de sal y una cucharita de postre de azúcar (¿azúcar?, sí, no me he vuelto loca...).
* Una pizca de tomillo y orégano.
* Una cebolla troceada o 200 gr. de la cebolla congelada de Mercadona.
* Las pelotillas del paso anterior.

En la foto no están todos los ingredientes que he nombrado
Más que nada porque me he marcado una "improvisación"
"by the way"



ELABORACIÓN
Mano de obra

Para hacer las albóndigas vamos a hacer unos cuantos pasos previos:

* Retiramos las cortezas de las rebanadas de pan de molde (si ya viene sin corteza, mejor) y las sumergimos en media taza de leche del tiempo o entibiada si venía de la nevera. Las dejáis ahí chupando cámara un ratito.


Me diréis que la taza de las vaquitas y las ubres de las
vacas ahí sin censurar no son "cuquis"

* A continuación, pelamos los dientes de ajo y con el "instrumento de tortura para ajos" de una "firma de muebles Sueca que todos sabemos cual es y no vamos a decir" los aplastamos con saña. Aquí no hay que tener contemplaciones como con el huevo del otro día... Si no tenéis el aparatito, que recomiendo comprar, no porque trabaje en Ikea (ups, lo he dicho) sino para evitar olores en los dedos que luego "duran y perduran" y os harán pasar vergüenza, pues se hace con un cuchillo y paciencia. La técnica del cuchillo consiste en practicar incisiones transversales y longitudinales en el ajo (como si fuera una rejilla) y luego partirlo en lonchitas... lo que ocurre es que obtenéis trocitos minúsculos de ajo... no sé si me he explicado... bueno, triturad el ajo y si os da coraje, pues lo metéis en un mortero y lo aplastáis con saña igualmente, la cosa es que no queden trozos grandes dentro de una única albóndiga.


El aparatito en cuestión


El ajo que no sospecha lo que va a
pasarle en breves instantes


El ajo sufriendo... aghhhhjo


El resultado final, no se aprecia muy bien
pero es el ajo hecho polvo

* Después de la divagación sobre cómo torturar un ajo y las fotos estilo "gore" total..., picamos el perejil (si es fresco) en un vaso con una tijera. Mismo ensañamiento o peor. Y, si como en mi caso no tenéis perejil fresco, porque a ver, una persona sola pues poco perejil gasta. Las opciones son: o se compra fresco, se pica y se congela, o se compra el picado y congelado o se tiene una bolsita de perejil desecado... que es mi caso.

* Ahora en un bol, como yo he comprado más carne de la cuenta (me sobra como un cuarto de la carne), separo el trocito que me sobra y lo congelo (ya más adelante haremos una salsa boloñesa con eso... por ejemplo).


* Disponemos en un bol grande, la carne, el perejil picado, el ajo torturado, una pizca de sal (osea, un pellizco gordo de sal fina), un huevo (sin cáscara, que luego uno encuentra tropezones) y el pan de molde escurrido (no conviene dejar mucho líquido en el pan). Ahí empieza la guarrada "máxima", escurriendo el pan... espera, espera que ahora viene lo mejor.

 Conviene quitarse ya todo tipo de anillos y abalorios,
lavarse las manos y no haberse hecho la manicura
el día de antes...

El huevo estar está, lo que pasa es que se escurrió

* Ahora llegó el momento de la verdad, preparad las hojas de papel de cocina cerca del bol para luego poder sacar las manos y tener algo donde limpiarlas y poneos cerca del fregadero. Lo de las croquetas fue una broma al lado de esto. Al toro: metemos las manos y sin remilgos revolvemos todo, presionando para que se cree una masa pringosa y homogénea. Aviso a navegantes: SE PEGA Y MUCHO y deja las manos engrasadas. Ahhhh, el Fairy también es buena cosa dejarlo a mano. Tiene que quedar una masa homogénea y pringosilla que se pueda luego amasar.

* Puede pasar que hayáis puesto poca carne y que el huevo y el pan con leche hagan la masa más viscosa, eso se soluciona añadiendo pan rallado para que coja más cuerpo. Pero yo las dejo un "poco" sueltas para que queden jugosas.

* Una vez hecha la masa, nos lavamos las manos y preparamos en un platito un poco de harina. El paso éste, mi madre se lo salta porque es una transgresora, pero yo lo recomiendo, sobre todo para que el siguiente paso de "empanado" no sea tan "desagradable".


* Lo que hay que hacer es bolita con la carne picada (que se pegará a todos sitios y no os facilitará la labor de hacer bolas, y quedará de cualquier forma menos con forma de bola) y pasarla por la harina. Seguidamente con las manos, pasamos la "futura albóndiga" de una mano a otra dando saltitos para quitar el exceso de harina y damos forma. La capa que debe quedar de harina es milimétrica... aquí la precisión es como si de un acelerador de partículas se tratara... porque no queremos pegotes ni nada por el estilo. Las vamos situando en un plato y pasamos al siguiente paso.


Vista aérea de las albóndigas enharinadas...


* A continuación empanamos las albóndigas, pasándolas por huevo y pan rallado. La capa de pan rallado debe ser también fina. Espero que después del enharinado os hayáis lavado las manos 2 o 3 veces, porque si no, a estas alturas del partido no quiero saber cómo deben estar las manos... yo confieso que me he lavado hoy las manos más veces que en todo el mes junto... porque para ir haciendo las fotos paso a paso, ya tiene mérito que la cámara siga limpia.

SiGuE La FLeCHa


* Llegados a este punto, preparamos una sartén grande con aceite y la ponemos a fuego fuerte para freír las albóndigas. Como se puede observar a mí me han salido 16 del tamaño de una bola de golf o inferior... entre una de pin-pon y una de golf para entendernos. La cantidad de aceite a poner es apoximadamente para que al freír las albóndigas cubra hasta la mitad.








Punto de la albóndiga interiormente


* Una vez fritas las albóndigas, que ya de por sí se pueden comer así solas porque están buenísimas y crujientísimas pasamos a la elaboración de una salsa para sumergirlas. Vamos a abrir un bote de salsa de tomate frito en canal como se muestra en la foto y con 4 cucharas soperas del aceite que usamos para freír las albóndigas en el fondo de una cacerola vamos a pochar la cebolla con un poco de sal. Como veréis la cebolla suelta una gran cantidad de agua.





* Cuando la cebolla esté pochada (osea, transparente y blandita) echamos todo el tomate frito y un poco de agua. Eso quiere decir que ponemos dentro del bote de tomate frito (sin tomate) como 4 dedos de agua, revolvemos para aprovechar bien y pa'dentro del cacharro. Revolvemos y dejamos que se cocine 5 minutos a fuego medio para que no salpique (os dije que hacía falta delantal, era por eso).



* Ahora recomiendo probar la salsa y añadir sal al gusto y la cucharadita de azúcar. No me he vuelto loca, sí, lleva azúcar.

La eXPLiCaCióN: La salsa de tomate suele ponerse ácida (más si es natural, que ya veremos más adelante cómo se hace). El azúcar corrige la acidez por eso siempre es recomendable echar un poquito para corregir el sabor. No estoy loca. Fin de la aclaración.

* Finalmente metemos las albóndigas en la salsa, revolvemos, apagamos el fuego y con el calor residual dejamos que se terminen de hacer.


* Y ahora ya podemos comer o guardarlas en un tupper o regalarlas o lo que quieran hacer con ellas, que son suyas. Qué aproveche!!!!!

Un tupper gigante de albóndigas